Ordenando
mi placard había encontrado mi cuaderno, aquel que había usado cuando estuve en
el Instituto, comencé a leerlo y las lágrimas inevitablemente comenzaron a
recorrer mis mejillas.
Las hojas ya estaban algo amarillas, y sí, casi habían pasado más o menos quince años… Quince años en los que viví demasiadas cosas, y a pesar de recordar a la perfección cada uno de esos episodios prefiero concentrarme en relatar los últimos, que son los que verdaderamente valen la pena.
Mamá estaba casada con Pablo, y vivían juntos, en la que había sido mi casa, junto con Valen, que era increíble lo muchísimo que había crecido, estaba a punto de recibirse en la carrera de musicoterapia y, a su vez, daba clases de canto. Además de estar de novia hace ya, varios años.
Tomi estaba enorme, demasiado enorme, era un hombrecito, y vivía cuidando de sus hermanitos.
Había conocido a su mamá, quien hoy estaba en libertad, y había logrado entablar una relación muy linda con ella, sin rencores de por medio.
Paz ya era una nena, una nena hermosa, llena de luz, que vivía sonriendo, ya iba a la primaria y bailaba, y creo que nada era más hermoso que verla haciéndolo.
Benjamín tenía dos años y medio, y está abrazando mi pierna en este momento, pidiendo que lo tome en brazos, asique eso hice. Lo senté sobre mis piernas y besé su cabeza, para continuar con mi escritura.
Finalmente nuestro deseo de tener nuestro propio estudio era una realidad, y sinceramente era uno de los más importantes de Málaga, en donde vivíamos.
Benjamín- Mamá…
Paula- ¿Qué mi amor?
Benjamín- Quiero comida.
Paula- (Reí) ¿Queres una leche? (Él asintió con su cabeza y yo sonreí, me levanté con él en brazos y me dirigí a la cocina, en donde le preparé una leche chocolatada y le busqué algunas galletitas, momento en el cual llegó el resto de la familia)
Paz- Yo también quiero ma.
Paula- Ahora te hago mi amor… ¿Vos también queres Tomi?
Tomás- No Pau, no te preocupes, ahora me voy otra vez.
Paula- ¿A dónde te vas nene? No estás nunca eh.
Tomás- (Rio y se acercó a mí) Salgo con una chica.
Paula- ¿Con quién? ¿Se puede saber?
Tomás- Con Rocío…
Paula- Mucha suerte entonces galán. (Él rio y se fue) ¿Vos amor? ¿Preparo mate?
Pedro- Dale… (Se acercó a mí y me dio un beso)
Después de merendar, estábamos los cuatro en el living, en el piso…
Paz- Mira mami, y vos también pa.
Paula- ¿Qué mi amor?
Paz- Lo que me enseñó hoy Marti. (Su profe de danza)
Pedro- A ver princesa…
Ella se paró en el centro y nos mostró varias octavas de una coreo, pero Benja intentaba imitarla atrás y ella se enojó, Pepe y yo reímos.
Paz- Benjamín, dejame. (Dijo dándose vuelta)
Paula- Benja, veni… Dejala a tú hermana… (Dije estirando mi mano, él me la dio y se sentó sobre mí) Dale, ahora sí hermosa… Mostranos.
Paz comenzó a bailar y, a pesar de ser su mamá y de que para mí era la mejor, verdaderamente lo hacía muy bien.
Pedro- Muy bien hija.
Paula- Bailas hermoso…
Paz- ¿Me van a venir a ver cuándo baile?
Paula- Obvio Paz, además es nuestro estudio, tenemos que ir. (Paz se sentó en las piernas de Pepe y después de un ratito de una charla sin sentido alguno...) Es hora de bañarse.
Paz- Él primero. (Dijo señalando a su hermano y reímos)
Paula- ¿Vamos a bañarnos Benja?
Benjamín- Sí….
Pedro- Aprende de tú hermano que ama bañarse.
Paz- No, yo lo odio. (Reímos y me fui con Benja, en dirección al baño)
Esa noche, estábamos cenando, Benja en su sillita, el resto en la mesa.
Pedro-
¿Cómo te fue con tú chica?
Tomás- No importa papá.
Paula- Hey… ¿Eso qué quiere decir? ¿Qué no pasó nada?
Tomás- Eso quiere decir que me da vergüenza.
Pedro- Eso quiere decir que mi hijo es un campeón.
Tomás- ¡Basta pa!
Pedro- Quiero saber… ¿Te la levantaste?
Paula- No hables así amor, parece que están hablando de una cosa, es una mujer.
Pedro- Bueno… No me retes. Es una chica… Y solo quiero saber si mi hijo ganó o no.
Tomás- Gané. ¿Contento con la respuesta?
Pedro- Ese es mi hijo. (Reímos)
Paz- ¿De qué hablan mami? (Reí ante su inocencia)
Paula- De nada hermosa…
Tomás- No importa papá.
Paula- Hey… ¿Eso qué quiere decir? ¿Qué no pasó nada?
Tomás- Eso quiere decir que me da vergüenza.
Pedro- Eso quiere decir que mi hijo es un campeón.
Tomás- ¡Basta pa!
Pedro- Quiero saber… ¿Te la levantaste?
Paula- No hables así amor, parece que están hablando de una cosa, es una mujer.
Pedro- Bueno… No me retes. Es una chica… Y solo quiero saber si mi hijo ganó o no.
Tomás- Gané. ¿Contento con la respuesta?
Pedro- Ese es mi hijo. (Reímos)
Paz- ¿De qué hablan mami? (Reí ante su inocencia)
Paula- De nada hermosa…
Como cada noche, irse a dormir era todo un ritual, Pepe se encargaba de cambiarlos, de ayudarlos a lavarse los dientes, de peinar el pelo lacio de Paz, y yo de contarles un cuento antes de dormir.
Ellos compartían habitación, cada uno tenía su cama contra la pared y yo me sentaba en el medio, con el velador prendido y les contaba un cuento, esta noche nos tocaba ‘Los tres chanchitos’, cuando se terminaba Benja generalmente ya estaba dormido, y Paz que era demasiado mimosa me pedía que me acueste con ella hasta que se quedaba dormida.
Paula- Descansa mi amor… (Besé su frente y ella se aferró a mí, abrazándome y apoyando su cabeza en mi pecho)
Paz- Pero quédate conmigo hasta que me quede dormida.
Paula- Sos muy malcriada. ¿Sabes?
Paz- (Rio, ya que siempre se lo decía) Pero me gusta dormirme con vos…
Paula- Y a mí me encanta que te quedes dormida encima mío… (Acomodé las mantas, tapándola mejor, ya que hacía mucho frío) Soñá con los angelitos princesa.
Paz- Te amo mami.
Paula- Yo te amo mucho más hija… (La abracé, besé su frente y así nos quedamos, hasta que ella se quedó dormida, luego de darle un último beso en su cabeza, con cuidado, salí de su cama, me acerqué a Benja, lo tapé y besé su cabeza, para ahora sí, salir del cuarto)
Me dirigía a mi cuarto, cuando encontré en la cocina el cuaderno… Mi cuaderno, y a pesar de saber que Pepe me estaba esperando, necesité sentarme otra vez a seguir escribiendo.
Paz comenzó a crecer, hermosa y súper sana, comenzó a bailar, comenzó a ser una nena que me sorprendía día a día, con lo que hacía, con lo dulce y buena que era. Y cada día de mi vida le agradecía a la vida que ella esté conmigo, y a ella el haberme salvado.
Era increíble ver como crecía, y acordarme de la primera vez que la tuve en brazos, era loquísimo verla crecer sabiendo que ella había estado dentro mío.
Pero mi deseo de ser madre se había despertado otra vez, sentía que tenía más para dar, lo sentíamos, con Pepe… Y buscar otro hijo creo que fue más complicado que con Paz, y hasta he pasado por algunos tratamientos, en realidad solo uno, que no funcionó, y cuando tuve la posibilidad de hacerme el segundo, me enteré que estaba embarazada, y había ocurrido de modo natural.
El embarazo había sido demasiado complicado, porque tuve que hacer mucho reposo y Paz era chiquita, pero todo pasó, y hoy estamos todos acá, juntos y felices.
Y después de todo esto, y de que Benja comenzó a crecer, fue que se inició el proyecto de nuestro propio estudio, lo cual había quedado postergado por los tratamientos (Para los cuales tuvimos que ahorrar y demasiado) Pero al saber que Benja ya existía dentro de mí, aquel dinero fue destinado a comprar un estudio, que con el tiempo se fue construyendo y hoy en día es una especie de casa, con cinco estudios, vestuarios, baños y oficinas.
Y, como ya conté antes, somos uno de los estudios más importantes de la ciudad, y por eso estamos pensando en agrandar el lugar… Proyecto a futuro, pero no muy lejano.
Mi sueño estaba cumplido, la familia que siempre había soñado hoy era mi realidad, y sinceramente todo había superado mis expectativas, a pesar de que muchas veces todo fue difícil, siento que valió la pena, cada vez que nos veo a todos juntos. A los cinco, porque los cinco somos una familia.
Como voy a extrañar la nove!!
ResponderEliminar:')
ResponderEliminarNo voy a empezar a despedir la novela porque sé que faltan dos partes del epilogo, pero si te digo que me da una especie de melancolía leerlo, no sé, es raro.
ResponderEliminargenial , me encanto
ResponderEliminarayyyyy ayyyy ayyyyyyy
ResponderEliminarvi toda la peliculita en mi cabeza..
los vi a todos y cada uno en las ecenas cotidianas que planteaste.
No dejes nunca de escribir Cami.
pero sobre todo... no dejes nunca de disfrutarlo.