miércoles, 19 de junio de 2013

Capítulo 88

Pedro- Se lo quiero contar ya a Tomi… (Dijo sentándose a mi lado en el sillón)
Paula- (Sonreí) Yo también mi amor, pero tenemos que ir primero al médico.
Pedro- Sí, lo sé… Es muy chiquito, y no va a saber esperar.
Paula- Voy a llamar, porque necesito que me digan que está todo bien…
Pedro- ¿Sabes a dónde llamar?
Paula- Sí, a la médica a la que fuimos… Al menos ahora. ¿Vos venís conmigo?
Pedro- Eso no me lo tenes que preguntar, nunca. Te voy acompañar a todos lados.
Paula- (Besé su mejilla) Gracias.
Pedro- Sh… (Posó su dedo índice en mis labios y yo sonreí)
Paula- No lo puedo creer, es como si estuviese volando…
Pedro- ¿Puedo volar con vos?
Paula- (Reí) Te hablo en serio Pepe, es como que quiero caer en la realidad y no puedo.
Pedro- Date tiempo amor, yo tampoco caí eh.
Paula- Pero quiero disfrutarlo, lo espere tanto…
Pedro- (Tomó mis manos) No te enrosques con cosas sin sentido mi amor… (Besó mis manos) Es normal que todavía no caigas.
Paula- (Suspiré y lo abracé) Hago planteos muy pelotudos. ¿No? (Pregunté riendo)
Pedro- Puede ser, pero me das mucha ternura.
Paula- (Me separé un poco de él) Sí me pongo muy insoportable parame, de verdad. No me voy a enojar.
Pedro- (Me besó) Estás feliz, y yo también lo estoy, muy. Es lo único que importa.
Paula- (Rosé mi nariz con la suya) Tengo ganas de gritárselo a mundo.
Pedro- Cuando quieras, mientras lo hagamos juntos.
Paula- Te amo mi amor… Muchísimo. (Lo besé) Y gracias, sin vos esto no sería posible.
Pedro- Te amo hermosa… Y gracias a vos, porque empezamos a vivir todo juntos, y no sabes lo bien que me hace saber que estamos juntos.
Paula- Siempre, mientras más encima mío… O nuestro. (Sonreímos) Estés, mejor.
Pedro- Gracias.
Paula- No tenes nada que agradecer, es un bebe de los dos. Es nuestro hijo. (Y qué raro sonaba decirlo… Pero que hermoso. Inevitablemente mis ojos se llenaron de lágrimas y mi piel se erizó) Está adentro mío por algo natural, biológico, pero es tan hijo mío como tuyo, y tenes todo el derecho de vivir todo como yo.
Pedro- La vida nunca me hubiese podido unir a una mujer tan inmensa como vos. (Me besó) Me duele no haber podido vivir todo con Tomi, por eso quiero y necesito vivirlo ahora, más que cualquier papá normal. (Y sus ojitos se llenaron de lágrimas)
Paula- Primero, que ninguno de los dos somos normales. (Reímos) Y segundo, todo lo que te digo es por eso mi amor. (Besé su nariz) Primero, no llores… Y segundo, veni, dame la mano. (Tomé su mano y la posé en mi panza) Te amamos. ¿Sabes?
Pedro- (Sonrió y me besó) Yo también los amo, muchísimo. (Volvió a besarme y le insinué que se acerque a mi panza, él volvió a sonreír y yo levanté mi remera… Besó suavemente mi panza y yo sonreí, también reí, me hacía cosquillas)
Paula- (Acaricié su pelo y acomodé mi remera) No te olvides de nada de lo que te dije recién, por favor.
Pedro- (Se acercó a mi cara y me besó) Gracias… (Sonreímos y nos besamos)


Tres días después, estaba en la médica. Con Pedro.

Después de varios estudios, con ecografía incluida… (Y a pesar de ello seguía sin caer) Nos confirmó el embarazo, me dijo que estaba todo perfecto, pero que tenía que cuidarme, por todo lo que me había pasado, y que ya casi estaba entrando en la semana doce.

Pedro- ¿Se lo podemos contar al enano entonces? No aguanto más.
Paula- (Sonreí) Lo buscamos y se lo contamos. ¿Queres?
Pedro- Sí… (Sonreímos y nos dimos un beso. Caminamos hasta el auto y antes de arrancar él me miró y me dijo) ¿Viste que tenías que tener fé? (Sonreí y posé mis manos en mi panza)

Pasamos a buscarlo a Tomi por la escuela y fuimos a casa, comimos y la ansiedad me estaba matando. (Y sabía que esta vez ocurría lo mismo con Pedro)

Levanté la mesa, lavé los platos mientras Pedro los secaba y le pedimos a Tomi que nos acompañe al cuarto.

Yo me recosté sobre el respaldo de la cama, con mis piernas estiradas, y Pepe estaba sentado, frente a mí. Tomi llegó y saltó sobre la cama, Pepe y yo reímos.

Pedro- Con cuidado Tomi.
Tomás- Solo salté. ¿Me dicen que pasa?
Pedro-  (Suspiró) ¿Vos te acordas lo que le preguntaste a Pau en el campamento?
Tomás- Sí…
Paula- ¿Qué me preguntaste?
Tomás- Cuándo ibas a tener un hermanito mío en tú panza.
Paula- Bueno…
Pedro- Emmm…
Tomás- ¿Qué pasa? ¿Está ahí adentro? (Preguntó con una sonrisa, yo asentí con mi cabeza, sonriendo también)
Pedro- Sí hijo…
Paula- Estoy embrazada Tomi.
Tomás- ¿En serio?
Pedro- Sí enano. Vas a tener un hermanito…
Paula- O hermanita… (Y Tomi no dijo nada, solo se acercó a mí y le dio un beso a mi panza)
Tomás- ¿Me escucha?
Paula- Obvio mi amor… (Acaricié su pelo)
Tomás- Hola hermanito… (Tocó mi panza, yo subí mi vista y noté los ojos llorosos de Pepe y le sonreí. Él se acercó a nosotros, se acostó a mi lado y besó mi mejilla)
Pedro- ¿Te gusta que sea así?
Tomás- Me encanta papi. (Yo sonreí y cerré mis ojos y los abracé a ambos)


Era de noche, bah, de madrugada… Para ser más exacta, las tres y media, o al menos eso marcaba el reloj cuando mis ojos se abrieron.

Sonreí al ver a Pepe a mi lado, abrazándome, con su mano en mi panza. Pero, con cuidado de no despertarlo, la quite de allí y salí de la habitación, necesitaba pensar un poco, y no quería molestarlo.

Caminé, lentamente, por el pasillo…

Era muy loco y difícil de creer, de un día para el otro, de un segundo para el otro, la vida te cambia. Y por completo, es como si el ayer no existiese, como si ahora el presente pesara más que todo.

¿Cómo creer o cómo darme cuenta de que dentro de mí alguien estaba naciendo? ¿Cómo comprender que ahí, en mi panza, existía alguien súper indefenso que dependía totalmente de mí? ¿Cómo entender que ahí adentro crecía lo más puro?

Suspiré y me senté en el sillón. Estiré mis piernas, apoyando mis pies en el sillón de enfrente y me tapé con una manta que había allí…

Lo imaginaba, lo pensaba y no… No podía creerlo, no podía creer que una vez la vida me había regalado algo, y ese regalo era lo más lindo del universo.

Tanto llorar, sufrir y hasta querer hacerme mierda durante tantos años. Recién ahora podía darme cuenta que nada de eso había tenido sentido, pero nada puede ser cambiado. El pasado es pasado, y allí estará, siempre…

Una lágrima se escapó al pensar en todo eso, pero una enorme sonrisa se dibujó en mi cara, opacando completamente aquella lágrima. Estaba feliz, inmensamente feliz, con el hombre que amo, con el hombre que me salvó, y esperando a nuestro primer hijo, aquel por el que tanto lloramos, por el que tanto sufrí. Pero, hoy era un hecho, él existía dentro mío y no necesitaba nada más, o en realidad, sí… A Pepe, a mi lado.

Cerré mis ojos y a los segundos sentí que él se sentaba a mi lado.

Paula- Justo estaba pensando en que lo único que me faltaba era vos al lado mío, abrazándome.
Pedro- (Besó mi mejilla y me abrazó por el costado) ¿Pasó algo?
Paula- No, solo pensaba… Me vine acá para no despertarte, pero te desperté igual. Perdón.
Pedro- No importa… ¿Volvemos a la cama o vas a seguir pensando?
Paula- (Reí) Solo intentaba asimilarlo… Pero volvamos, tengo sueño.

Volvimos a la cama, abrazándonos, y allí nos dormirnos.

martes, 18 de junio de 2013

Capítulo 87

Pedro- ¿Segura?
Paula- Mmm... No, pero anda igual.
Pedro- Veni conmigo.
Paula- No, me quedo. (Suspiré) Anda, por favor.
Pedro- (Se acercó a mí y me dio un beso, tomándome por las mejillas) Tranquila. (Asentí con mi cabeza y ahora fui yo quién lo besó)
Él no dijo nada más y se fue, yo me dejé caer en la silla, en la cual se encontraba él unos segundos atrás. Posé mis brazos en la mesa y apoyé mi mentón en ellos, mirando un punto fijo. Intentando no llorar, intentando mantener la calma. Me levanté y me busqué un vaso de agua....
Los diez minutos que tardó fueron interminables, infinitos.
Cuando escuché la llave en la cerradura sentí paz, pero a la vez, miedo.
Se sentó frente a mí, yo me encontraba en la posición inicial. Acarició mi mejilla. Yo tomé su mano, levantando mi torso.
Pedro- ¿Queres hacértelo?
Paula- (Suspiré) Sí...
Pedro- (Se levantó y me dio la mano para que yo también lo haga) Pau... ¿Me escuchas? (Yo asentí con mi cabeza y él rodeo mi cintura con sus brazos, yo su cuello) No quiero que esto cambie tu estado de ánimo.
Paula- Espero que sí, pero para bien.
Pedro- (Sonrió) Ojala... (Me besó) Pero en lo contrario tampoco debe hacerlo, es solo una posibilidad. ¿Sí?
Paula- Sí, lo sé. Es solo que me pone muy nerviosa la situación y... Por eso estoy así.
Pedro- (Me besó) Te amo. ¿Sabes?
Paula- Amo saberlo, y sentirlo. (Lo besé) Te amo. (Volvimos a besarnos y después de agarrar la bolsa que descansaba sobre la mesa, me dirigí al baño) Esperame acá, por favor.
Pedro- ¿A dónde me voy a ir? (Sonreí y me metí en el baño, cerré la puerta)

Abrí la cajita y luego de leer detenidamente las instrucciones lo hice, dejándolo y corriendo a su abrazo.
Él me abrazó, yo lo abracé. Nos abrazamos, mi mejilla estaba apoyada en su pecho y él besó mi frente.
Me sentía temblar, sin estabilidad.
Paula- Solo hay que esperar.
Pedro- No tiembles amor. Tranquila.
Paula- No puedo. (Sentí que me abrazó más fuerte, yo suspiré)
El tiempo pasó, lento, pero pasó...
Pedro- Ya debe estar. (Dijo calmo, y necesitaba de su calma)
Paula- Fijate.
Pedro- Veni conmigo.
Paula- No...
Pedro- (Se separó un poco de mí) Hey, amor... Parece una tragedia, y quizás sea lo más hermoso que nos pase en la vida. Dale, veni conmigo... No quiero que después te arrepientas. (Yo sonreí y él me besó)
Paula- Te amo Pepe. (Entrelacé mis dedos con los suyos)
Pedro- Te amo, pase lo que pase. (Volví a sonreí y nos besamos)
Caminamos, pausadamente, en dirección al baño y en aquel momento creía que iba a caer redonda al suelo de los nervios, pero su mano aferrada a la mía me lo impedía.
Cerré mis ojos hasta estar allí adentro, sentí sus mejillas húmedas y abrí mis ojos.
Me sentí caer, pero solo fue una sensación.
No podía creer lo que veía, él me abrazó y yo también lo abracé a él. Ambos llorábamos, pero ninguno era capaz de decir nada.
Nos abrazábamos cada vez más fuerte, llorábamos cada vez más. Y de un segundo al otro comenzamos a reír.

Dos rayitas. Positivo. Estaba embarazada.
Me sentía flotando en el viento, o sobre una nube.
Pedro- ¿Viste que nada es imposible mi amor?
Paula- (Sonreí, como nunca antes lo había hecho y me separé un poco de él) Vos hiciste que no lo sea. (Lo besé y volvimos a abrazarnos, abrazo que fue eterno...)
Salimos del baño y me acosté en la cama, mis manos, creo que, inconscientemente, se posaron en mi vientre. Yo no podía dejar de llorar, ni de sonreír.
Él se acostó a mi lado, de costado... Y posó su mano sobre la mía, entrelazando nuestros dedos.
Paula- No lo puedo creer, estoy muy feliz. Muy
Pedro- (Besó mi mejilla) Creelo mi amor... Y yo también estoy muy feliz. (Sonreí)
Paula- Te amo.
Pedro- Te amo. (Me besó y se acurrucó en mí, sin quitar su mano de donde se encontraba)
Yo no podía dejar de pensarlo, necesitaba asimilarlo. Creerlo.
Paula- Necesito que vayamos a un médico, que me digan que es cierto y que está todo bien. (Dije muy rápido, él rio)
Pedro- Tranqui... (Besó mi mejilla) Y no te enrosques con eso, en cuanto lleguemos vamos.
Paula- Pero...
Pedro- Pero nada. Disfruta mi amor. ¿Hace cuánto esperamos esto?
Paula- Soy así.
Pedro- Sh... (Acarició mi mejilla con su nariz y yo sonreí)
Nos quedamos allí, por un rato, que no sé cuánto fue...

Paula- ¿Nos vamos a quedar todo el día acá? (Pregunté riendo)
Pedro- Mmm... Depende de cómo te sientas.
Paula- Feliz.
Pedro- (Sonrió y besó mis labios) Te hablaba físicamente.
Paula- Mmm... No sé, tengo hasta miedo de moverme. (Reímos) Pero si queres vamos un ratito a la playa...
Pasaron los dos días restantes, en medio de mimos y nada más que mimos.
¿Yo? Me sentía feliz, feliz de verdad. Inmensamente feliz.
Acababamos de llegar, y necesitaba contárselo a mamá y a Valen...
Cuando llegamos, después de dejar los bolsos en casa, porque ya era nuestra casa, fuimos a buscar a mamá y a Valen. Le pedí a Pepe que esté presente cuando se los contara.
Paula- (Suspiré y Pepe me abrazó por la espalda) Bueno, tengo algo muy importante y lindo para contarles. Tenemos en realidad…
Valen- Hablen entonces.
Eugenia- Dale chicos.
Paula- ¿Ves de donde viene la ansiedad, no? (Pregunté girando mi cabeza, mirando a Pepe. Reímos y él me dio un beso. Volví mi vista al frente y suspiré)
Pedro- Hey, no tiembles...
Paula- (Reí y mis ojos se llenaron de lágrimas, volví a suspirar) Estoy embarazada. (Dije con una inmensa sonrisa, Valen no dijo nada, solo se acercó a abrazarnos, muy fuerte)
Valen- Se lo merecen más que nadie, los felicito... Y gracias por hacerme tía.
Paula- (Sonreí) Gracias hermosa... Te amo.
Valen Yo a vos hermanita.
Pedro- Gracias Valen.
Paula- (Me separé, solo un poco de mi hermana) ¿Vos no me vas a decir nada? ¿O te enojaste porque vas a ser abuela?
Eugenia- (Sonrió y se acercó a abrazarnos) Los felicito chicos. (Dijo emocionada)
Paula- Gracias mami.
Un rato después, cuando nos separamos...

Valen- Permiso. (Dijo y posó su mano en mi panza. Yo sonreí) ¿Sabes de cuánto estás?
Paula- No, me hice el test hace tres días... Tengo que ir al médico.
Valen- (Besó mi mejilla) Es hermoso verte así. (Sonreí y ella me abrazó por el costado, yo también lo hice) Perdón si estoy muy cargosa.
Paula- (Reí) ¿Más que yo? Imposible.
Eugenia- La que te espera Pepe...
Pedro- Mmm...
Paula- Mmm... ¿Qué? No seas malo.
Pedro- Convengamos que no sos una mujer muy simple mi amor.
Paula- Te enamoraste de mí así, ahora bancatela.
Valen- En eso tiene razón mi hermana. (Pepe hizo que suelte a Valen y me abrazó, para besarme)
Paula- Arreglala ahora. (Reímos y besó mi mejilla)
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Bueno, creo que es lo que tooooooodos esperaban, y sepan que si hubiese sido por mí hubiese sido lo más dramático del mundo, pero digamos que la realidad me la impide, no sé, me da cosita escribirlo así, asique creo que es un beneficio para todos ustedes! jaja

lunes, 17 de junio de 2013

Capítulo 86

La mañana estaba lluviosa, lluviosa de verdad. Pepe me despertó besándome y yo sonreí.

Pedro- Buen día hermosa.
Paula- Mmm… Buen día. (Dije acurrucándome)
Pedro- Remolona.
Paula- Sh, dejame. Llueve. ¿Qué más queres que hagamos?
Pedro- Al menos dame un beso.
Paula- Veni vos… Me siento media revuelta, no tengo ganas de moverme. (Él se acercó a mí y me dio un beso)
Pedro- ¿Te sentís muy mal?
Paula- Revuelta, me debe haber caído mal lo de anoche, comí demasiado.
Pedro- ¿Queres que te haga un té?    
Paula- Por fas.
Pedro- Ahora te lo traigo.
Paula- Gracias…

Paula- No quiero cagar nuestra luna de miel así.
Pedro- Ya se te va a pasar, tranqui. Además, llueve, no podemos hacer demasiado.
Paula- (Suspiré) Pero me aburro acá.
Pedro- (Rio) No seas caprichosa.
Paula- No es capricho, es aburrimiento.
Pedro- Mmm... ¿Queres mirar una peli?
Y así pasamos la tarde, mirando películas.

A la noche, el tiempo había mejorado asique después de comer, en mi caso poco para no volver a sentirme mal, salimos a la playa. Caminamos por la orilla, tomados de la mano, luego abrazados. En silencio, nos iluminaba la luna y de fondo de se escuchaba el sonido de las olas, y también, el de nuestros pies chocando contra el agua.

Yo apoyé mi cabeza en su hombro y sentí que me abrazó más fuerte…

Respiré hondo, llenándome de la paz que habitaba, tanto en el lugar como entre nosotros, quería hablar, pero en realidad, no había nada para decir, no hacía falta ni una sola palabra.

Él hizo que frenemos y me abrazó por la cintura, aferrándome a él. Yo apoyé mis codos en sus hombros y lo despeiné. Chocamos nuestras frentes y nuestras narices se rosaron. Sonreímos.

Pedro- Gracias por haber llegado a mi vida, gracias por todo lo que pasamos, gracias por haber aceptado ser mi mujer. Gracias por aceptarme, por amarme.
Paula- Eso te lo tengo que agradecer yo a vos, digamos que no te buscaste a una mujer muy simple, pero a pesar de ello, me aceptaste así… Me amaste y me amas así.
Pedro- Toda la vida te voy a amar.
Paula- (Sonreí) Como yo a vos… (Y nos besamos, por un largo rato) Cada vez que estamos así me acuerdo de cuando queríamos parar el tiempo, y sigo deseando hacerlo. Podría vivir besándote.
Pedro- Mmm… Podríamos vivir así. Tus besos son adictivos.
Paula- Los tuyos.
Pedro- Los nuestros.
Paula- Mmm… Tenes razón. (Reímos y volvimos a besarnos)

Decidimos volver, era tarde y todavía teníamos pendiente lo de anoche.

Pedro- Mmm… No me olvido yo eh.
Paula- ¿De qué?
Pedro- No te hagas la tonta.
Paula- No, no me hago la tonta, es que me gusta histeriquearte.
Pedro- Odio que sepas como volverme loco.
Paula- ¿Estás seguro que lo odias? (Pregunté provocándolo)
Pedro- (Me arrebató, abrazándome por la espalda, no tenía escapatoria) No, pero sí odio que te aproveches.
Paula- ¿Y vos no te estás aprovechando de mí ahora?
Pedro- No…
Paula- ¿No? Te aprovechas de tu fuerza, y de que yo no puedo escaparme.
Pedro- ¿Queres escaparte?
Paula- No… (Dije riendo y él se hundió en mi cuello, besándome)
Pedro- Te amo hermosa… (Susurró en mi oído y luego me besó, detrás de mí oreja)
Paula- Vos también sabes cómo histeriquearme eh. (Dije y reímos. Me di vuelta y acerqué su cuerpo al mío, tomándolo por la cintura) Y yo también te amo.

Nos sonreímos y nos besamos, caminé en dirección a la cama, cayendo sobre él, sin dejar de besarnos… Sentí sus manos deslizarse por debajo de mi remera, recorriendo mi espalda y sonreí, el contacto de su piel con la mía lograba estremecerme, lograba hacerme sentir bien. Al igual que el contacto de nuestros labios, de nuestros cuerpos… Los cuales encajaban a la perfección, como si fuesen a medida.

Hacer el amor con él me hacía sentir mujer, me hacía sentir plena… Me hacía sentir viva.

Nuestras respiraciones se normalizaban de a poco, yo sobre su pecho, jugando con barba, él me abrazaba por la cintura y con su otra mano acariciaba mi espalda, más precisamente con sus dedos.

Paula- Te amo. (Susurré)
Pedro- Te amo… (También susurró, nuestras caricias cesaron y nos abrazamos. Cerré mis ojos y él acomodó las mantas, tapándonos… Besó mi frente y yo sonreí) Qué descanses.
Paula- Vos también Pepe.

Al día siguiente me desperté igual que el anterior. Revuelta, con nauseas… (Como las tres mañanas siguientes) La puta madre, quiero disfrutar del viaje.

Pedro- Pau… ¿Vos?
Paula- ¿Qué? (Pregunté extrañada)
Pedro- ¿Menstruaste?
Paula- No, pero nunca más me regularicé… (Dije naturalmente, hasta que entendí lo que él quería preguntar) No Pepe… (Dije sentándome, ya que estaba acostada)
Pedro- Hey. ¿Por qué no?
Paula- Porque no.
Pedro- (Suspiró) No es una respuesta lógica.
Paula- Bueno, no me importa.
Pedro- Paula.
Paula- ¿Paula qué?
Pedro- ¿Podes reaccionar como una mujer y no cómo una nena?
Paula- No, porque no quiero volver a desilusionarme.
Pedro- Amor…
Paula- ¿Me dejas sola?
Pedro- Mmm…
Paula- Por favor.
Pedro- Bueno, está bien. Me voy a la cocina…

Yo suspiré, él me dio un beso y una vez que él cruzó la puerta deje caer mi torso en el colchón… En menos de cinco segundos mis ojos se llenaron de lágrimas, y sentí una especie de vértigo recorrer de punta a punta mi cuerpo.

Ilusionarse estaba prohibido… Pero la posibilidad estaba. ¿Y si esa esperanza que sentía hace un tiempo era real? ¿Y si esta vez la vida me iba a regalar algo sin ningún obstáculo?

Era innegable que el miedo no me dejaba ni levantarme de la cama para ir a buscar a Pepe, y por eso estuve allí por varios minutos.

Pero la duda pudo más que el miedo y me levanté, en realidad, me senté para luego sí, levantarme… Caminé en dirección al balcón y allí respiré lo más profundo que pude, llenándome de paz, observando el mar y el cielo, casi inconscientemente mis manos se posaron sobre mi panza y algo extraño me recorrió el cuerpo, una sonrisa se dibujó en mi rostro y luego reí… Sentí algo raro, pero demasiado lindo.

Sequé mis lágrimas y me dirigí a la cocina…

Paula- Pepe… ¿Vas a comprar un test? (Pregunté temerosa)


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Cómo amo esto de dejarlos con suspenso *cara de maldad*

domingo, 16 de junio de 2013

Capítulo 85

Habíamos llegado a aquella playa, en realidad al departamento que quedaba frente a ella.

Sali al balcón y respiré hondo al observar la playa, era un paisaje demasiado hermoso… Y estar acá con él era demasiado perfecto, no era nuestro primer viaje juntos, pero sí era mi primer viaje bien, feliz, con ganas de pasarla bien y disfrutar, y eso me entusiasmaba, mucho.

Sentí que me abrazó por la espalda y besó mi hombro, yo sonreí y entrelacé mis dedos con los suyos, ya que sus brazos rodeaban mi cintura.

Pedro- ¿Siesta? ¿Playa? ¿Almuerzo?
Paula- Almuerzo en la playa y siestita al sol.
Pedro- Sos genial… (Reí)
Paula- (Me di vuelta y lo besé) Me voy a poner la malla entonces.
Pedro- Yo también… (Nos dimos otro beso, y yo fui al baño, él al cuarto)

Paula- ¿Me pones bronceador en la espalda?
Pedro- No me hago cargo de que después terminemos en la cama y no en la playa eh.
Paula- (Reí) Sos un tarado.
Pedro- (Comenzó a pasarme el bronceador) Es que… Me podes.
Paula- Pero… Tenemos varios días solos y para hacer lo que queramos, ahora el día está hermoso para ir a la playa… (Giré un poco mi cabeza para poder mirarlo) Pero sabe que más tarde soy toda tuya. (Él sonrió pícaro y yo reí) Sos terrible eh.
Pedro- Es culpa tuya.
Paula- ¿Mía?
Pedro- ¿Vos viste como te queda esa malla?
Paula- Como una malla.
Pedro- No te hagas la inocente. (Reí y él dejo el bronceador a un lado, yo me di vuelta)
Paula- ¿Está mal querer ponerme linda y sexy para mi marido?
Pedro- Mientras sea solo para mí. (Dijo tomándome por la cintura)
Paula- Solo, solo para vos. (Sonreímos y nos besamos) ¿Queres que te ponga bronceador a vos?
Pedro- ¿Y vos en serio queres no ir a la playa, no?
Paula- (Reí) Vas a terminar todo achicharrado si no, y no quiero que te arda y no pueda abrazarte.
Pedro- Mmm…
Paula- Mmm… ¿Qué?
Pedro- Bueno, pero procura no tentarme. (Volví a reír y le puse bronceador en toda su espalda)

En la playa, comimos unos sandwichitos, yo tomaba sol acostada boca abajo en una lona  y él estaba sentado a mi lado.

Paula- ¿Vamos un rato al mar?
Pedro- Mmm… Si queres.
Paula- Si no queres, no importa.
Pedro- Sí que quiero.
Paula- Me pareció que no…
Pedro- Es que estaba pensando cuantos segundos iba a tardar a tirarte en el agua y que vos grites como una histérica.
Paula- Ah no, sos un tarado. Ahora no vamos nada…
Pedro- (Rio y se levantó, yo me senté. Me dio la mano, casi obligándome a que me levante, y así lo hice) No hago nada.
Paula- ¿Y vos te pensas que te voy a creer?
Pedro- Emm… No. Pero vamos a ir igual. (Reí y lo seguí… Caminamos de la mano hasta llegar al mar, de a poco nuestros pies se mojaron y a los pocos minutos el agua llegaba a mi cintura)
Paula- No hagas ninguna maldad, por favor.
Pedro- (Me abrazó por la cintura y me besó) Estaba pensándola… Pero mejor nos metemos los dos debajo de una ola.
Paula- Mmm… Bueno, pero después bancame con frío eh.

Volvimos a la tarde cuando ya casi ni había sol, por lo tanto, hacía un poco de frío.

Nos bañamos en el departamento y salimos a cenar, nuestra idea era caminar un rato por la playa, pero el cielo estaba muy nublado, seguramente llovería, asique, chocolates y al departamento.

Después de cambiarme para poder meterme en la cama, y que Pepe también lo haga, nos encontrábamos en ella, en busca de una buena película y en compañía de los chocolates que hacía un rato habíamos comprado.

Diario de una pasión en la tele, y empezando. ¿Qué mejor?

Los chocolates ya se habían terminado y la película ya estaba bastante avanzada.

Pedro me abrazaba por la cintura, rodeando mi cuerpo con sus brazos, y con los dedos de sus manos entrelazados y yo apoyaba mi cabeza en su hombro. Escuchaba las gotas de lluvia caer y cada tanto un trueno, a la película ya le había perdido el hilo hacía rato (A pesar de sabérmela de memoria)
Giré mi cuerpo, solo un poco, para quedar más cerca de él, necesitaba sentirlo lo más cerca que sea posible… Posé mi mano en su pecho, sintiendo el latido de su corazón, y ahora también, sentía su respiración chocar en su piel. Sonreí y él acomodó sus brazos, abrazándome aún más fuerte.
Cerré mis ojos y sentí que besó sentidamente mi frente.

Pedro- ¿Apago la tele?
Paula- Como quieras.
Pedro- Digo, por si queres dormir.
Paula- Mmm… No, no tengo sueño. Solo que me gusta estar así con vos, y la película ya me la sé de memoria.
Pedro- Sos muy tierna. ¿Sabías?
Paula- Mmm… Puede ser, no sé. En realidad, yo te había prometido otra cosa para la noche, pero estoy muy bien así. ¿No te enojas, no?
Pedro- (Rio) ¿Ves que sos una ternura? (Sentí que me abrazó más fuerte y apagó la tele) ¿Cómo me voy a enojar? Estar con vos es lo único que quiero, no me importa cómo.
Paula- Te amo Pepe. (Besé su pecho y volví a acomodarme sobre él)
Pedro- Te amo hermosa… (Besó mi cabeza y acomodó las mantas, cubriéndonos… Sabía hasta cuando tenía frío. ¿Había algo de mí que no conociera? Yo busqué con mis dedos su cara y dibuje sus facciones con ellos, hasta, que luego de unos minutos tomó mi mano y la besó) Espere tanto este momento…
Paula- ¿Este?
Pedro- Sí, que estemos así… Tranquilos, bien, felices. (Volvió a besar mi mano) Que estemos mimándonos porque nos amamos, y no porque ya no sabía qué hacer para que dejes de llorar, y antes de que te atajes, no era una molestia para mí hacerlo, me encanta mimarte y que me mimes, pero ahora siento que lo disfrutamos de verdad, y me siento demasiado bien conmigo y con vos.
Paula- (Sonreí) Me siento en paz, y no sabes lo lindo que es sentirse así. Estar así con vos me da paz, me hace bien… Y créeme que yo también espere, y demasiado, que estemos así. (Me aferré a él, abrazándolo) Y sentite completamente responsable de que este momento esté pasando.
Pedro- (Corrió el pelo de mi cara y acarició mi mejilla) Me encanta que no estén húmedas. (Sonreí) Y me encanta aún más que sonrías…
Paula- Te amo Pedro, gracias.
Pedro- (Volvió  a abrazarme) Te amo mi amor… Y no tenes nada que agradecerme. (Tomó mi mano, y entrelazó mis dedos con los suyos) Siempre juntos, vos para mí, yo para vos.
Paula- Nada me hace más feliz que saber que eso fue, es y va a ser así.
Pedro- Siempre, siempre.
Paula- ¿Me prometes algo más?
Pedro- Lo que quieras mi amor.
Paula- Que vamos a ser más de dos.
Pedro- No te lo prometo, te lo juro.
Paula- (Sonreí) Ya sé que es una promesa un poco gastada, pero necesitaba escucharlo una vez más.
Pedro- Y todas las veces que lo necesites mi amor.
Paula- Te juro que tu paciencia me enamora todo el tiempo.
Pedro- A mí tu ternura.
Paula- En realidad, vos.
Pedro- Mmm… Es verdad, aunque sería muy poco objetivo así, porque me enamoran hasta tus defectos.
Paula- (Volví a sonreír) Sos tan lindo. (Suspiré) Descansa mi amor.
Pedro- Vos también hermosa.
Paula- Te amo.
Pedro- Te amo. (Besó mi frente, y así, nos quedamos dormidos)

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Bueno, hola... Oficialmente mi novela ya tiene final, ya que ayer la terminé, y como ya dije, tiene un total de 200 capítulo, y el epílogo finalmente tiene 3 partes. Disfruten de lo que queda, que a mi ya se me terminó ;(
Feliz día a todos los padres ;)

sábado, 15 de junio de 2013

Capítulo 84

Ella, luego de prepararle el look a su futuro marido se fue a bañar, salió envuelta en toallones y se encerró en el cuarto de Tomi, hasta estar lista.

Se miraba al espejo y no lo podía creer, se sentía y se veía bien, feliz… El día había llegado, el momento había llegado… Era feliz, y junto a él.

Él, se miraba al espejo y sonreía… No por verse, si no por imaginarse frente al espejo distintas situaciones con su mujer… Dentro de algunos minutos con ella del brazo, a punto de casarse, dentro de, quizás, algún tiempo, acariciando y sintiendo a su bebé moviéndose dentro de ella…. Más adelante con aquel bebe en brazos y Tomi acariciándolo, llevándolo por primera vez al jardín, a la escuela… Ver a sus hijos crecer junto a ella (Los cuales, ojala, sean más de dos) Envejecer junto a ella, llegar a ser dos viejitos… Felices, juntos.

Tocó la puerta y ella abrió, simple, pero radiante…

El look de ella: Un vestidito que llegaba hasta por arriba de sus rodillas, en color lila, con un lazo debajo de su busto un tono un poco más oscuro… Arriba de ello, un saquito blanco, de hilo, tejido por su mamá… En los pies, sandalias blancas. Su pelo con ondas naturales, arreglado a un costado con una hebilla que tenía brillitos… Su maquillaje, también natural.

El look de él: Pantalón de jean oscuro, simulaba ser un pantalón ‘de vestir’, camisa manga corta escocesa y zapatos.

Ambos simples, pero siendo ellos.

Paula, ni bien lo vio lo abrazó, quebrándose. Él la abrazó, lo más fuerte que pudo, emocionado también… Y allí estuvieron, por algunos minutos.

Paula- Te amo mi amor…
Pedro- (La abrazó aún más fuerte) Yo también te amo mi amor…. (Besó su mejilla) Pero no llores desde ahora, por favor.
Paula- (Se separó un poco de él) Pero es lindo llorar de felicidad… (Lo besó) Nunca creí que iba a llorar por felicidad… Nunca creí que iba a saber lo que era la felicidad… Y vos me estás enseñando lo que es. Te juro que me desborda todo lo lindo que siento en este momento, pero por sobre todo, me desborda, el amor, la felicidad y la emoción.
Pedro- ¿Eso quiere decir que mi promesa está siendo cumplida?
Paula- Y a la perfección mi amor, gracias. (Se besaron)
Pedro- No estés nerviosa, quiero que lo disfrutemos… (Ella sonrió y volvieron a besarse)

Registro civil: 11 de la mañana….


Aunque intentaban disimularlo, ambos estaban demasiado nerviosos… Pero, a la vez, felices.

El momento había llegado, estaban dentro del registro civil… Tomados de la mano, con sus dedos entrelazados. Unidos. Como siempre.

Escuchaban a la jueza de paz, pero, no podían dejar de mirarse de reojo, querían guardar ese momento para siempre en sus corazones, ambos sonreían emocionados, y para él no había nada más lindo que esa imagen, para ella, tampoco.

Su palabra ante la ley ya estaba dada… Y su firma también. Eran marido y mujer.

Él la abrazaba por la cintura, y ella por el cuello… Se besaban, dulcemente, ambos emocionados, casi llorando… Hacían ese beso y ese momento lo más largo que podían, porque querían que sea eterno.

Afuera del registro civil…

Paula- Te amo mi amor… (Dijo quebrada y él sonrió) Y me haces muy, muy feliz. Muy.
Pedro- (Sonrió) No me lo digas así porque me matas… (Ella sonrió y cerró sus ojos, dejando caer sus lágrimas) Mirame hermosa… (Ella abrió sus ojos, para poder mirarlo) Sabes que yo también te amo, con todo lo que soy… Y no hay nada que me haga más feliz que saber que vos también lo sos… (Y él también se quebró, volvieron a besarse y se fundieron en un abrazo especial, distinto a todos)
Paula- Gracias…
Pedro- No agradezcas… (Se abrazaron más fuerte) Somos felices, nos amamos…
Paula- (Se separó un poco de él) Dejame agradecerte, necesito hacerlo, porque por vos estoy hoy acá, y por vos hoy soy feliz… Nunca me sentí tan bien en mi vida, nunca… Y necesito agradecértelo. (Lo besó) No te das una idea de lo que te amo Pedro, te amo con todas las fuerzas de mi ser.
Pedro- Nos costó llegar acá, a los dos… A vos y a mí, pero acá estamos, dejemos el pasado atrás, por favor. Miremos el hoy y el mañana, olvidémonos de todo lo malo que pasamos y enfoquémonos en el ahora, en ser felices, en amarnos… (Ella sonrió) Estamos juntos, él uno para el otro, para siempre.
Paula- Te amo esposo…
Pedro- (Sonrió) Te amo esposa. (Se besaron y se abrazaron, abrazo al que se unió el resto de la familia)

Almorzaron junto a ellos y estaban solos en el departamento de Pepe.

Paula- Esto es la locura más hermosa de toda mi vida… (Dijo mirando la libreta, sonriendo)
Pedro- Vos sos la locura más hermosa de toda mi vida. (Dijo abrazándola por la espalda, y sentándose detrás de ella, ya que Paula se encontraba en una silla. Pedro la tomó por la cintura e hizo que se siente en sus piernas) Tú sonrisa es la más linda del planeta. ¿Lo sabías?
Paula- Vos lo sos entonces, porque vos sos su autor. (Lo besó)
Pedro- Sh, la sonrisa es tuya. Y amo verte así de feliz, te amo a vos hermosa. (Se besaron)
Paula- Te amo. (Lo besó) Te amo. (Lo besó) Te amo. (Y volvió a besarlo)
Pedro- Necesito preguntarte algo…
Paula- Te escucho…
Pedro- Mmm… ¿Te venís a vivir acá conmigo? Oficialmente.
Paula- (Sonrió) Ya mismo… (Se sonrieron y volvieron a besarse)
Pedro- Y otra cosa…
Paula- ¿Qué?
Pedro- En realidad no es una pregunta, es una comunicación.
Paula- Dale, decime.
Pedro- Nos vamos los dos solos unos días, a modo de luna de miel… Playa, sol, arena, mar. Vos y yo.
Paula- (Sonrió, por demás) Te amo tanto mi amor… (Lo besó)
Pedro- Te amo mi vida… (Se besaron, otra vez)
Paula- ¿El viaje ya está organizado?
Pedro- Súper organizado.
Paula- ¿Cuándo lo hiciste?
Pedro- Mientras te esperaba, reservé todo y ya hable con la genia de tu hermana que me lo cuida al enano.
Paula- Sos lo más Pepe… (Lo besó) Estoy muy feliz. ¿Sabes?
Pedro- Se te nota, y amo verte así.
Paula- A vos también se te nota eh… Tus ojitos así de brillantes me pueden.
Pedro- A mí me podes vos hermosa.
Paula- (Besó su nariz) Gracias, gracias, gracias.
Pedro- ¿Por qué?
Paula- Por haber cumplido tú promesa… (Sonrieron) Me siento una pesada, pero te voy a agradecer todos los días de mi vida… Acostumbrate.
Pedro- Sh… Sos lo más lindo del mundo. (La besó)
Paula- ¿No es una locura pensar que ya somos marido y mujer?
Pedro- Verdaderamente lo es… Pero todo con vos fue una locura. (Ella rio) Sobre todo habernos reencontrado después de tanto tiempo.
Paula- Nuestro amor es una locura… La más hermosa del universo.

La besó, dulcemente, y ella siguió aquel beso a la perfección. Estaban en una situación especial, en un día especial, en donde el amor y la felicidad los desbordaban, y necesitaban demostrárselo.

Se levantaron de la silla, sin desunir sus labios. Ella se aferraba a él abrazándolo por su cuello, y él se aferraba a ella abrazándola por su cintura.

Paula- Te amo marido, te amo, te amo, te amo, te amo.
Pedro- (Sonrió y besó su mentón) Me podes así de tierna… Bueno, en realidad, siempre me podes. (Ella sonrió) Te amo mi amor.

Volvieron a besarse y así, separando sus labios solo para poder respirar llegaron al cuarto, en donde cayeron en la cama, para deshacerse de sus ropas y hacer el amor, como muchas otras veces, pero amándose más que ayer y menos que mañana. Eran marido y mujer, y siendo particularmente ese día era todo más especial.

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Bueno, creo que el capítulo es algo chuchi, jajajaj!

Para todos los que preguntan, la novela la terminé anoche, y ahora estoy por hacer el epílogo, la novela tiene un total de 2OO capítulos (Entre ambas partes) y el epílogo no sé cuántas partes tendrá, pero supongo que serán 2 o 3... Como ya dije, está llegando al final.

viernes, 14 de junio de 2013

Capítulo 83

Estaba nerviosa. (Y demasiado) Ya estaba todo hecho, solo restaba esperar un par de horas, lo cual era una verdadera tortura para mí, sobre todo por lo que escondía. 

Tomi era mi cómplice, junto con Valen y mamá.

Paula- Amor… ¿Cómo te gustaría que sea nuestro casamiento?
Pedro- Mmm… Por civil, los dos solos acá… Con Tomi, tú vieja y tú hermana. Después, si una fiesta con todos, cuando nos casemos por Iglesia… Pero ahora me gustaría eso, íntimo, solo para nosotros.

Y esa conversación, esas palabras, eran lo único que necesitaba para saber que mi regalo era perfecto.

Faltaban exactamente tres horas para su cumpleaños, y yo tocaba timbre en su casa.
Tomi ya estaba en la mía, en mi mano llevaba una bandeja con comida casera, que acababa de hacer.

Paula- ¿Usted pidió comida señor? (Él rio y me dio un beso) ¿Podremos cenar juntos?
Pedro- Eso no lo tenes ni que preguntar… Y ahora entiendo porque te lo llevaste a Tomi.
Paula- (Reí) Sos lento amor eh. ¿Ponemos la mesa? Porque se enfría.

Lavé todo y fui a buscarlo, él estaba en el balcón… Algo. ¿Nostálgico? Lo abracé por la espalda y deposité un beso en su nuca.

Paula- ¿Estás bien amor?
Pedro- Sí…
Paula- ¿Seguro?
Pedro- Sí amor.
Paula- Mmm… Permitime no creerte… Y contame que pasa, porque a la medianoche te necesito bien.
Pedro- Solo pensaba en mi mamá, pero estoy bien, de verdad. (Besó mi mano) ¿Falta mucho para las doce?
Paula- ¿La ansiosa no era yo?
Pedro- Me estás contagiando. (Reímos)
Paula- Un rato, que espero que pase rápido… Porque me estoy mordiendo la lengua para no decirte nada. (Volvimos a reír y me di vuelta para darle un beso) ¿Queres un café? Digo, para matar el tiempo.
Pedro- Dale… Te ayudo.

El café se terminó y ya casi eran las doce… Estaba nerviosa y ansiosa. Mala combinación, pésima diría yo.

Paula- Que alguien apure el tiempo.
Pedro- No sé si tener miedo ya…
Paula- No, miedo no… Te lo juro. (Él sonrió) Igual, creo, que no es lo que vos pensas… Nunca me hubiese animado a averiguarlo sola, y además, te prometí que todo lo íbamos a hacer juntos. (Lo besé) Es otra cosa, que viene encadenada a algo que hiciste vos… (Yo estaba reposada sobre él, pero ahora me incorporé a la situación, eran las doce menos un minuto… Estábamos enfrentados y tome su mano, lo besé y dije, acariciando su nariz) Feliz cumple mi amor… (Volví a besarlo y aunque por dentro temblaba, besé toda su cara, él solo sonreía) Feliz cumple, feliz cumple.
Pedro- Gracias mi amor. (Y ahora fue él quien me besó)
Paula- (Suspiré) No llego a tu nivel de romanticismo, posta que no… (Reímos) Pero bueno, tuve una idea ese amanecer en el arroyo y tengo un regalo para vos, que es para los dos… Vos me regalaste el anillo que también es algo de los dos. ¿O no? (Él asintió con su cabeza y yo busqué en mi bolsillo un sobre, el cual le entregué) Bueno, esto también es algo de los dos… (Esperé a que lo abra, expectante, nerviosa, pero feliz… Él, después de leerlo, levantó la vista y me sonrió, para besarme, haciendo que caiga en el sillón, quedando sobre mí, yo lo tomé sus mejillas para profundizar aquel beso y luego, pregunté) ¿Te gustó? No me dijiste nada…
Pedro- (Sonrió) No te das una idea de lo que te amo Paula… (Sonreí) Y me encantó, me encanta saber que en menos de veinticuatro horas sos mi mujer. (Nos sonreímos)
Paula- Te amo mi amor…  (Lo besé) Y, sinceramente, tenía un poquito de miedo…
Pedro- ¿Miedo?
Paula- Es que estoy un poco loca… Es ya… Ya.
Pedro- Tú locura me enamora. (Sonreí) Me encanta mi amor, de verdad… Quiero ser tú marido y que vos seas mi esposa, ahora, ya.
Paula- En doce horas lo vamos a ser. (Y ambos sonreímos, algo emocionados) Te amo…
Pedro- Te amo. (Nos besamos y dijo a mí oído) ¿Puedo tener el placer de hacer el amor por última vez con mi novia?
Paula- (Reí) Perdón si no te deje tener despedida de soltero… (Volvimos a reír) Y por supuesto… Pero… ¿Podemos ir al cuarto? Tengo un poco de frío acá. (Él se levantó, sin decir nada y me tomó en sus brazos, como una princesa… Y así me llevó al cuarto, dejándome caer suavemente en la cama)

Un rato más tarde, estábamos los dos tapados hasta la nariz en la cama, enfrentados…

Paula- ¿En serio no estoy muy loca? ¿Ni te sentís presionado, no?
Pedro- Sh… (Posó su dedo índice en mi boca) Es el mejor regalo del mundo. (Sonreí y lo besé) Igualmente, loca estás. No lo vamos a negar. (Reímos)
Paula- Si era al revés te mataba…
Pedro- ¿Por qué?
Paula- Porque estuve semanas buscando que ponerme.
Pedro- (Rio) Sos hermosa, como estés. Y yo… sinceramente, no sé qué voy a ponerme.
Paula- (Reí) Puedo ayudarte a armar tú look si queres…
Pedro- Me encantaría, pero mañana… Ahora descansemos un rato que tenemos que madrugar.
Paula- Igualmente ya tengo todo acá, y a Tomi ya te lo dejan hecho un principito allá.
Pedro- Tenías a todos de cómplices eh.
Paula- Y no sabes lo que me costó no decirte nada.
Pedro- (Sonrió) Sos muy linda… (Acarició mi mejilla) Te amo Pau.
Paula- Te amo Pepe. (Nos acercamos para darnos un beso y él me abrazó contra su pecho)
Pedro- Descansa futura esposa.
Paula- (Sonreí) Vos también futuro esposo.

Era una locura, sí… Pero la mejor de mi vida.

Al día siguiente me desperté antes que él, para prepararle el desayuno y despertarlo para desayunar juntos en la cama.

Paula- (Besé su cuello hasta que él reaccionó) Buenos días, feliz cumple señor… (Volví a besar su cuello) Acá estamos, su futura señora y el desayuno esperándolo para arrancar un día, que, creo, va a ser especial… No tenemos demasiado tiempo, y te necesito lucido porque estoy muy nerviosa. (Él rio y abrió sus ojos) No te rías.
Pedro- Buen día mi amor… Gracias por el desayuno, pero no estés nerviosa, que nadie te va a matar.
Paula- Vos, de amor… (Lo besé)
Pedro- Sos una ternura… (Me besó)

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Rápidamente para Pedro, y eternamente para Paula y su ansiedad, el día había llegado… Para muchos era un trámite, pero para ellos no, para ellos significaba darle un valor más allá del suyo propio, más allá del que sentían, al inmenso amor que los unía.

Casarse significaba aceptarse, aceptarse para siempre. Aceptar que ahora estaban juntos para siempre y no solo de palabra, aceptar que ya no eran uno, sino que son dos… Aceptar que iban a respetarse, cuidarse y amarse. Aceptar que son dos personas distintas que a partir de allí crecerían juntos.

Aceptar que se conocían, de punta a punta, aceptar que se conocían en todos sus estados, en todos sus aspectos. Aceptar que se conocían completos el uno al otro, aceptar que aceptaban todo eso del otro.

Aceptar que son dos personas unidas que se complementan, que se hacen bien, que se sostienen el uno al otro, que se necesitan, que se aman. Para siempre.

Aceptar pasar cada segundo de su vida juntos, amándose y respetándose.

jueves, 13 de junio de 2013

Capítulo 82

El viento chocaba contra mi cara y despeinaba mi pelo, mis manos se encargaban de arrancar el pasto del suelo y mi mente estaba dirigida al horizonte.

Como si fuera una película, mi cabeza comenzó a reproducir mi vida, mi vida entera, desde el primer segundo que recordaba hasta ese preciso instante… Sí que había sido todo complicado. (Demasiado para mi gusto), recompilarlo todo, en cierto modo, me había shockeado…

Mi viejo un golpeador, mi enfermedad, mis intentos de suicido, dejarlo a Pedro, haberme cortado, enterarme de que quizás no pueda tener hijos… Pfff… ¿Me faltaba algo? (Y eso que esto era solo un resumen)

Nunca voy a saber cómo fue que pasó todo eso, o en realidad, lo que nunca voy a entender es cómo fue que pasé todo eso y hoy sigo acá… Como puedo, un poco averiada, pero acá.

Mi corazón se rompió, y más de una vez… Más de una vez no soporté ese dolor y quise abandonar todo, pero ahí estuvo él, siempre estuvo él.

Pedro, quien con una mirada era capaz de desconectarme del mundo, quien con un abrazo era capaz de aliviar un poco mi dolor, quien con un beso me sanaba, quien me hacía sonreír. Pase lo que pase.

Yo siempre insisto con que el amor significa mi vida, y lo confirmé el día que él llegó a mi vida, yo estaba muerta, muerta en vida, y él, y nadie más que él, me devolvió las ganas de vivir. Amándome.

Tenía grabadas a fuego cada una de las veces que él me salvó, que fueron y son, prácticamente, todos los días que pasamos juntos. Todavía no entiendo cómo fue que lo deje, y menos que menos, cómo fue que sobreviví tanto tiempo alejada de él y de su amor.

Pero, como decía, tengo guardadas en lo más profundo de mí cada cosa que viví con él, y el anillo que llevaba puesto en mi dedo anular izquierdo era un simple resumen de todo aquello, para mí no era solo un simple anillo, era la prueba física de nuestra promesa, la de estar juntos para siempre. De acá a la eternidad. Y de nuestra otra promesa, la de ser felices. Ser felices juntos, amándonos.

Igualmente, sentía que algo nos faltaba, y ese algo era una personita procreándose en mi cuerpo, siendo fruto de nuestro amor… Suspiré al pensarlo y una lágrima se me escapó, pero a la vez sonreí. Imaginarlo me pone la piel de gallina, me moviliza de pies a cabeza.

Creo que era el momento de ser feliz, que ahora sí me tocaba serlo… Que la vida ya había puesto demasiadas pruebas en mi camino y deseaba desde lo más profundo de mí que, esta vez, no exista ninguna piedra… Y lo creía verdaderamente, en estos días mi cabeza había hecho un click y tenía una esperanza que nunca había sentido.

Pero, al fin y al cabo, no puedo acelerar nada, natural o no.

El cielo me inspiró y tuve una idea, necesitaba sorprender a Pedro así como él me había sorprendido a mí, y teniendo en cuenta que él cumplía años en un mes, ya sabía cómo sorprenderlo.

Me emocioné al imaginar aquel momento, porque lo imagine, de principio a fin… Y fue verdaderamente hermoso.


Sacándome de mis pensamientos en menos de un instante sentí la mano de alguien sobre mi hombro, era Pedro.

Pedro- ¿Qué haces despierta?
Paula- Mmm… Pensaba.
Pedro- ¿Solo pensabas?
Paula- Te juro que sí. Solo se me escapó una lagrimita. (Él besó mi mejilla y se sentó a mi lado, le compartí la manta)
Pedro- ¿Y se puede saber en qué pensabas?
Paula- Es un poco complicado resumirlo…
Pedro- Mmm… No me chamuyes.
Paula- No te chamuyo… Fue como que se me reprodujo toda mi vida en segundos, mi familia, vos, mi enfermedad. Todo… Nunca lo había visto como un todo, y ¿Sabes que todavía no entiendo como pase tantas? (Suspiré) Pensaba en todas las veces que habías estado conmigo, en cómo me devolviste las ganas de vivir, en cómo trajiste a mi vida el significado del amor… (Lo besé) Y pensaba, en que este anillo es la representación de nuestra promesa de amarnos para toda la eternidad y de ser felices juntos… Y, también, pensaba en que sería hermoso que existiera en mí otra prueba, más genuina… Más pura, más real. Y ¿Por qué no? ¿Por qué no la vida una vez me va a dar una buena sin complicaciones? No me preguntes por qué ni cómo, pero nació en mí una esperanza que no sabía que existía, pero es muy fuerte.
Pedro- La esperanza existe por algo mi amor… (Me besó) Y no sabes lo bien que me hace saber que de a poco te cambia la cabeza. (Yo sonreí) Y… Me matas de amor. (Volvió a besarme) Toda tú vida voy a estar para darle significado al amor.
Paula- Te amo Pepe, muchísimo.
Pedro- Te amo mi amor… (Y unimos nuestros labios en un beso de esos que parecían despegarme del suelo, que me hacían volar. Terminamos fundidos en un abrazo, en uno de esos que no solo unían nuestros cuerpos, si no también, nuestros corazones. Diciéndonos ‘Te amo’ incansables veces)

Pedro- ¿Dormiste algo amor?
Paula- No…
Pedro- Veni entonces… Así descansas un ratito.
Paula- Pero no tengo sueño.
Pedro- Dale… Ahora te hago unos mimitos y vas a ver cómo te dormís.
Paula- Son como una droga. (Reímos y volvimos a la carpa, donde, efectivamente me dormí mientras él jugaba con mi pelo)

-

Con Tomi nos fuimos a jugar afuera, para no despertar a Pau… Pero, en vez de jugar, terminamos tirados en el pasto, charlando.

Pedro- Hijo…
Tomás- ¿Qué pa?
Pedro- ¿Vos lo que le dijiste ayer a Pau lo queres de verdad? ¿Estás muy seguro?
Tomás- Sí papi.
Pedro- (Sonreí) ¿Te gustaría que formemos una familia con ella?
Tomás- Obvio papá, yo la amo.
Pedro- (Volví a sonreír) Entonces veni que te cuento un secreto… (Él se acercó a mí y le dije al oído) Nos vamos a casar, y después de eso… Seguramente tengas un hermanito. (Y su sonrisa al escucharme fue todo, no necesitaba nada más. Lo abracé contra mi pecho, lo más fuerte que pude) Te amo mucho hijo, mucho.
Tomás- Yo también te amo papá.

Al rato, vi a Pau asomarse por la carpa y sonreí. Le hice señas para que venga, y así lo hizo. Se acostó a nuestro lado y apoyó su cabeza a un lado de mi pecho. Los abrazaba a ambos y así me sentía pleno. Con los dos amores de mi vida junto a mí…

Salimos a caminar, los tres, a la orilla del arroyo, y luego almorzamos.

Por la tarde, Tomi jugo al aire libre y Pau y yo nos la pasamos haciendo nada en particular, pero juntos.

Era hora de volver, y esa noche, ya en casa…

Paula- Fue muy lindo de verdad, pero la contractura que tengo ahora te la regalo.
Pedro- (Reí) Veni… (Dije haciendo que se siente en la cama, y yo me arrodillé detrás de ella, comenzando a hacerle masajes) Relaja los músculos sino, no sirve…
Paula- Bueno doctor Alfonso. (Dijo riendo)
Pedro- No me burles que te dormís contracturada eh.
Paula- Me gusta molestarte… (Rio) Sabes que tus masajitos me hacen muy bien.
Pedro- ¿Muy?
Paula- Muy muy… (Reímos y besé su mejilla, para continuar con mis masajes)