sábado, 26 de enero de 2013

Capítulo 39



Paula- Ma, fue horrible.
Eugenia- Pero ya pasó Pau, y está detenido. Y estoy muy segura de que va a terminar preso.
Paula- Por favor, te juro que tengo una sensación horrible, pánico de que vuelva.
Eugenia- Tranquila… Ya está, no va a pasar más nada. (Tomo mi mano) Ya se termina todo. Te lo prometo. (Y nos abrazamos)
Paula- Pensé que no iba a salir nunca de ahí… (Dije con los ojos llenos de lágrimas)
Eugenia- Pero saliste, estás acá Pau… (Acarició mi pelo)
Paula- ¿Se lo vamos a contar a Valen?
Eugenia- (Nos separamos) Valen tiene que saber que su papá está detenido… (Asentí con mi cabeza) ¿Entonces?
Paula- Sí, que lo sepa.

Y en ese momento escuché que Valen y Pepe estaban entrando, Valen corrió a mi pieza y se subió a la cama, a abrazarme.


Paula- Hola hermosa. (Dije con los ojos llenos de lágrimas, nuevamente)
Valen- Te extrañé.
Paula- Yo también mi vida. (Bese su mejilla y me separe un poco de ella) ¿Me esperas que hablo algo con Pepe que mamá y yo tenemos que hablar con vos? (Ella asintió con su cabeza, yo me pare y con Pepe salimos del cuarto) Amor, le vamos a contar la verdad.
Pedro- Las dejo solas entonces…
Paula- No te enojes, no es que te esté echando, te juro que te necesito más que nunca.
Pedro- Lo sé Pau… si queres te espero en la cocina, o voy a casa y después vuelvo.
Paula- Como quieras, pero necesito dormir con vos.
Pedro- (Me abrazo por la cintura) Me voy a casa, me baño y me mandas un mensajito cuando pueda venir.
Paula- Sos lo más. (Lo bese, tomándolo del cuello) Gracias, de verdad.
Pedro- Te amo.
Paula- Te amo. (Lo bese y se fue)


Volví a mi cuarto y me senté en mi cama, mamá estaba sentada en la silla del escritorio, frente a la cama y Valen se sentó a mi lado.


Valen- Diganme.
Paula- Valen… (Suspire)
Eugenia- Pau no estuvo de viaje con Pepe…
Valen- ¿Y a dónde estuviste Pau? (Quise hablar pero mamá no me dejo)
Eugenia- Se la llevó tu papá, a la fuerza… Y Pepe la fue a buscar hoy.
Valen- ¿Por qué te llevo?
Paula- No importa por qué mi amor, lo importante es que como está mal lo que hizo ahora está en la cárcel…
Valen- Ah. (Dijo como si no le importara) ¿Merendamos?


Me sorprendí por su reacción, mamá también lo hizo, pero le seguimos el hilo.


Eugenia- Dale, veni… (Tomo su mano y se fueron)


“Amor, venis?”
“Ya? Ahí voy”


Pepe volvió y fuimos a mi habitación y nos sentamos en la cama, con nuestras piernas sobre la silla del escritorio y con nuestras espaldas apoyadas en la pared…


Paula- Se lo tomo como si no le importara. Me preocupa cómo vaya a reaccionar, yo era igual y después caía y me hacía mierda.
Pedro- No te preocupes Pau, si pasa eso, vos vas a estar con ella.
Paula- Sí… no sé. Estoy como aturdida, perdida. Sigo con una sensación demasiado fea en el cuerpo.
Pedro- (Acarició mi espalda y me acercó a él, para besarme el cuello) ¿Así se va?
Paula- Mmm… proba. (Dije sonriendo)
Pedro- Tu sonrisa es hermosa. Y la extrañaba.
Paula- Te amo tanto.
Pedro- Te amo. (Nos besamos y yo lo abracé volviendo a llorar)
Paula- Tenía terror, pánico. Te juro que pensé que no iba a salir nunca de ahí. Fue una pesadilla.
Pedro- (Me abrazo también) Pero que ya pasó mi amor. Tranquila.
Paula- Cuando escuche tú voz me volvió el alma al cuerpo. (Me separe un poco de él) Me amenazó con una navaja en el cuello y con un arma en la sien… (Dije casi sin voz por las lágrimas) Me pudiese haber matado, solo para verla sufrir a mamá. Para hacer mierda a Valen… (Respire hondo) Me hablaba mal de vos, todo el tiempo. Y a pesar de todo, es mi viejo. ¿Entendes?
Pedro- Se supone que lo es. Pero… Vos no lo sentís así. ¿O sí? (Negué con mi cabeza) Entonces, yo sé que fue un momento de mierda, pero ya pasó, y toda esta pesadilla se va a terminar, porque no va a poder joderte más. Y yo sé que puede sonar un poco frívolo, pero… ¿A él le importó algo de ustedes cuando hizo todo lo que hizo? (Volví a negar con mi cabeza) Entonces… ¿Debería importarte lo que le pasa ahora a él?
Paula- Pero hay una gran diferencia, él no tiene corazón y yo sí. Y no sabes lo que hubiese dado por tener una familia, un papá. Un papá que me lleve a la plaza, que me vaya a ver bailar, que me lleve a la escuela, que haya estado cuando egrese, en mis cumpleaños, un papá que me diga buenas noches… (Dije cada vez con más angustia) Y nunca supe lo que es eso. Un papá.
Y a veces siento que todo esto tiene mucha culpa de lo que a mí me pasa, porque quizás si yo hubiese tenido una contención familiar nunca hubiese caído en la mierda en la que estoy. Siento que no puedo más Pedro, te lo juro. No sé de dónde sacar fuerzas, me agoté, de todo. De todo. No tengo ganas de seguir, ni con el tratamiento ni con nada. Mi vida es una mierda, y hace años que lo único que hago es llorar, llorar y llorar. ¿Sabes lo que es vivir con una angustia en el pecho todos los putos días? ¿Con esa sensación de que nunca vas a poder volver a sonreír sinceramente? ¿De que nunca voy a poder ser feliz? (Dije cada vez más angustiada, sin poder parar de llorar) Y lo más horrible de todo es ver que a Valen le va a pasar lo mismo. (Pedro quiso hablar y no lo deje) El día que nos conocimos intente creer que todo podía cambiar, juro que lo intente y me deje llevar, pero siento que no voy a poder ser feliz nunca. Lo que no quita que te amé con mi vida, sabes que es así, pero siento que nunca voy a poder alcanzar la felicidad. Y sigo con miedo de que algún día te canses de mi angustia constante y me dejes… (Seque mis lágrimas) Me muero de vergüenza. (Dije tapando mi cara con mis manos y él me abrazo, provocando que llore cada vez más, sí, porque era posible) Me lastimaron demasiado, me lastimo yo… No puedo, te juro que no puedo.
Pedro- Pau… amor. ¿Me escuchas? (Dijo separándose un poco de mí)
Paula- Sí…
Pedro- Yo sé y entiendo que viviste y vivís muchas cosas horribles, y también entiendo lo que sentís. Pero nada te asegura que todo lo que vayas a vivir de ahora en más vaya a ser todo feo o malo. ¿Alguien te aseguro que nunca vas a poder ser feliz? (Negué con mi cabeza) Y entonces. ¿Por qué estás tan segura de eso?
Paula- Porque nunca supe lo que es la felicidad.
Pedro- Yo te prometo que lo vas a saber, y te prometo que cuando pase eso yo voy a estar a tu lado. Porque te amo, te amo. Y te prohíbo que pienses en que te voy a dejar, porque no podría vivir sin vos.
Paula- No te das una idea de lo muchísimo que te amo Pedro. (Nos besamos) Y también amo que siempre intentes abrirme la cabeza y que me hagas ver todo desde otro lugar, aunque a veces me cueste hacerlo. Como ahora… (Me recosté sobre su pecho) Gracias por siempre escucharme y por siempre estar para mí. Gracias por haberte jugado la vida yendo a buscarme. (Dijo ahogada en lágrimas nuevamente y lo abracé) Gracias por bancarme cuando sé que soy infumable. Gracias por amarme.
Pedro- (Tomo mi mano y comenzó a jugar con mis dedos) Gracias a vos por dejarme ser parte de tu vida y por permitirme que te ame. (Me abrazo con su brazo libre y yo lo bese) Te amo bonita, demasiado. Nunca lo dudes.
Paula- (Esbocé una pequeña sonrisa) Te amo gordito. (Y volvimos a besarnos)


Más tarde escuchamos ruidos en la pieza de Valen y corrimos a ella. Valen había desarmado toda su cama y tirado varios de sus juguetes al suelo. Mamá quiso pasar pero la pare y entre yo, sé cómo frenarla, porque yo reaccionaba igual. Y sabía que esto pasaría…


Paula- Valen, mi amor. (Dije acercándome a ella que estaba golpeando con bronca su cama, me agache detrás de ella) Hermosa. ¿Me escuchas? (Susurre a su oído, y conteniéndome para no abrazarla, porque sé que reaccionaría igual) Valen… (Dije ya con mis ojos llenos de lágrimas) ¿Me miras? (Ella negó con su cabeza) Por favor mi amor. Dale, te va hacer bien.
Valen- ¡Quiero estar sola! (Gritó y se dejó caer en su cama llorando. Yo me arrodillé en el suelo y comencé a acariciar su pelo) ¿Por qué Paula? ¿Por qué? Quiero un papá como lo tienen todas las nenas.
Paula- (Trague mis lágrimas) ¿Me puedo acostar con vos? (Y en ese momento Valen salió corriendo y yo me largue a llorar, pero no podía dejarla sola, asique la seguí) ¿Me dejan sola con ella? Por favor.
Eugenia- Pau…
Paula- Por favor ma, lo necesito. (Y fui en busca de Valen, que estaba en mi habitación, sentada en un rincón, abrazando sus piernas. Yo entre despacio, cerré la puerta y me senté a su lado) ¿Me das un abrazo hermosa?

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Hola, no sé que mierda salió, di cincuenta mil vueltas con este capítulo..

viernes, 25 de enero de 2013

Capítulo 38



Claudio- ¿Vos en serio te pensas que van a venir a buscarte? Primero, esto está alejado de todo, es imposible que lleguen acá, y segundo, es la oportunidad perfecta para terminar con la carga de que seas parte de sus vidas.
Paula- Demasiado segura estoy, demasiado segura de que van a saber cómo encontrarme.
Claudio- ¿Nunca vas a crecer? ¿Siempre vas a creer en cuentos de hadas?
Paula- Ojala pudiera creer en eso, vos fuiste el primero en robarme la ilusión…

Escuche que eran las ocho de la mañana, y yo la llamada la había hecho a las cuatro. ¿Ya sabrían a dónde estaba? Quiero creer que sí, necesito creerlo.


Cuenta Pedro.

 

Salimos corriendo, subimos a mi auto y sin escala llegamos a la comisaría. Hable con el comisario, le di mi celular y me dijo que era posible hacer algo.
Más de dos horas tardaron en rastrear la llamada, pero lo lograron… ¿Felicidad? ¿Alivio?


Pedro- ¿Cómo sigue esto?
Comisario- Hay que montar un operativo, muy cuidadoso. Que cuide la vida de la víctima. ¿Usted está dispuesto a ayudar?
Pedro- Obvio.
Eugenia- Yo también.
Comisario- No señora, no es necesario.
Eugenia- Soy su mamá. (Dijo con bronca)
Pedro- Euge, es mejor que no, yo sé que si él te ve va a enfurecer, y es lo que menos queremos.


Operativo montado. Iríamos en silencio, con dos patrulleros, y yo. Íbamos a tenderle una especie de trampa, yo estaba solo, o eso creería él.
Baje del auto, y comencé a caminar solo, hasta que llegué al galpón… note que los hombres que estaban en la entrada escondieron sus armas, y comenzaron a actuar naturalmente.
Me acerque, como queriendo pasar a aquel galpón.


X- Es propiedad privada señor.
Pedro- No hay ningún cartel.
X- Pero lo es.
Pedro- Quiero pasar.
X- No lo va a hacer.
Pedro- ¿Y si llamo a la policía? (Dije en tono de ironía y apareció el indeseable de Claudio)
Claudio- Pedrito. ¿Qué haces por acá?
Pedro- No te hagas el pelotudo, sabes perfectamente que hago acá, vine a buscar a mi novia.
Claudio- Ella no está acá.
Pedro- No me mientas, sé que está adentro. (Dije lleno de bronca, de ira. Con ganas de re cagarlo a trompadas)
Claudio- No intentes pasar, algo malo podría pasarte, o lo que es peor a ella… Mira. (Y me hizo ver por un aguerito, y ahí la pude ver a Pau, atada a una silla, amordazada y amenazada con un arma. Mis ojos se llenaron de lágrimas y grite)
Pedro- Mi amor, tranquila que estoy acá.
Claudio- ¿Qué mierda te dije? (Y me golpeó haciendo que termine tirado en el suelo, momento en el que aparecieron los patrulleros)
Policía- Está rodeado.
Claudio- Pero Paula adentro, y todavía puedo matarla.
Policía- Todos sus hombres están detenidos, su hija está libre. Podes pasar Pedro…


Entré y corrí hacía ella, desatándola rápidamente y la abracé.


Pedro- Ya está mi amor, ya está. Ya pasó. (Y la abracé más fuerte que nunca)
Paula- Sacame de acá, por favor. (Me dijo ahogada en lágrimas y salimos, abrazados)
Pedro- Tranquila. Estamos juntos de nuevo, estás bien. Tranquila. (Un policía se acercó a nosotros y nos protegió, por decirlo de algún modo, hasta subir a un patrullero)


Cuenta Paula.


Al fin se terminaba esta horrible pesadilla, escuchar su voz, saber que venía a buscarme, me volvió el alma al cuerpo.
Estaba paralizada, no podía respirar. Salí casi por inercia, o no sé por qué, del lugar, junto a él. En sus brazos. Un policía nos ayudó a subir a un patrullero y Pedro me abrazo más fuerte que nunca, vi como lo detenían, a él y a todos sus hombres. Al fin sentí libertad.

El auto arrancó, yo no podía hablar, no sabía ni a dónde íbamos. No dejaba de llorar, mis lágrimas eran incontrolables.


Pedro- Mi amor… tranquila. Ya pasó todo. (Beso mi cabeza y me abrazó aún más fuerte que antes y yo negué con mi cabeza)
Paula- ¿A dónde vamos? (Dije con la poquísima fuerza que me quedaba)
Pedro- A casa… Tranquila.


Por fin llegamos. Me sentía aturdida, perdida. Mareada. Pepe me acompañó a casa y mamá corrió a abrazarme.


Eugenia- Ai mi amor. ¿Cómo estás? (Dijo llorando)
Paula- No sé… (Dije con un hilo de voz y sentí la mano de Pepe sobre mi espalda) Necesito bañarme.
Eugenia- (Se separó un poco de mí) Anda que yo te llevo ropa… 


El agua caía sobre mí, sobre mi cuerpo, mi nuca, mi cabeza. Y yo intentaba tranquilizarme, pero no podía. Tenía una sensación horrible en todo el cuerpo que no se iba con nada.
Sentía que me caía, que tambaleaba, no tenía equilibrio. No tenía estabilidad. No podía parar de temblar. Y por supuesto, que no dejaba de llorar.
Me dolía todo el cuerpo, tenía marcas de los golpes.
Salí del baño y Pepe estaba en el pasillo, esperándome.


Pedro- (Me abrazo contra su pecho) Tranquila hermosa, ya pasó todo.
Paula- Fue horrible Pedro, horrible. (Dije llorando cada vez más)
Pedro- (Acaricio mi espalda y corrió el pelo de mi cara) Pero ya pasó. ¿Te queres ir a acostar un ratito así descansas y te tranquilizas?
Paula- Sí venís conmigo.
Pedro- Siempre hermosa.


Fuimos hasta mi habitación y me deje caer en la cama, no tenía fuerzas para absolutamente nada. Él se acostó a mi lado y yo lo bese. Necesitaba sentirlo.


Paula- Te necesitaba… (Suspire) Gracias por haberme salvado, ahora es más literal que nunca.
Pedro- (Me beso) Tuve mucho miedo…
Paula- ¿Y yo? Te juro que pensé que no la contaba. Mira los golpes que me dio.
Pedro- Pero ya estás acá hermosa, estamos juntos de nuevo. No pienses en eso. (Beso mi cabeza) Te va hacer bien descansar…
Paula- Cierro los ojos y se me vienen imágenes horribles.
Pedro- A ver, veni… (Me abrazo y me recostó sobre su pecho, comenzando a jugar con mi pelo)
Paula- ¿Te dije muchas veces que amo que siempre sepas lo que necesito?
Pedro- (Beso mi frente) Cerra los ojos y pensa en cosas lindas.
Paula- Te amo. (Dije abrazándolo y cerrando mis ojos)
Pedro- Te amo… (E intensifico las caricias en mi pelo)


Intente serenarme, estar así con él, sobre su pecho y bajo sus mimos la verdad que me hacía inmensamente bien. Me tranquilizaba. De a poco mi respiración se normalizaba, y las lágrimas de mis ojos intentaban dejar de salir.
Me quede dormida, después de no sé cuánto tiempo. Y cuando me desperté note que Pepe dormía, sin dejar de abrazarme. Acomodé mi cabeza sobre él y volví a cerrar mis ojos.
Después de un rato sentí que acariciaba mi espalda.

Pedro- Estás despierta…
Paula- ¿Cómo sabes?
Pedro- Tu respiración es distinta cuando dormís. ¿Estás mejor?
Paula- Un poco… Pero la sensación en el cuerpo no se me va. Y, quiero ver a Valen.
Pedro- Está en lo de Almi, cree que nos fuimos de viaje.
Eugenia- (Entró al vernos despiertos) ¿Queres que la vaya a buscar?
Paula- Necesito verla.
Pedro- La voy a buscar yo, necesitan estar un rato juntas ustedes…




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Holaaaaaaaa! único capítulo de hoy porque estoy con mi primi, y ahora aproveche que se durmió para subir.. ;)

jueves, 24 de enero de 2013

Capítulo 37



Me llevó a un galpón, me ato a una silla y me puso una mordaza. Yo no dejaba de temblar, ni de llorar. Tenía a una especie de guardia que me controlaba, no me quitaba los ojos de encima.
No sé cuánto tiempo hace que estoy acá, pero estoy segura de que fueron horas, las más interminables de mi vida.
¿Por qué no puedo tener una vida normal? ¿Una familia normal? ¿Por qué mi propio padre me tenía secuestrada?
Estoy segura de que mamá o Pepe ya se dieron cuenta de que algo ocurrió, pero tengo pánico de que no puedan encontrarme. ¿Y si me mata? ¿Y si termina con mi vida? Estoy completamente segura de que es capaz de eso, porque no tiene corazón, ni sangre, ni sentimientos.
Una sensación horrible me invadía de pies a cabeza, pánico como, creo, nunca había sentido en mi vida. Mis ojos no se cansaban nunca de despedir lágrimas, ni mi cuerpo de temblar.
Note que poco a poco anochecía, haría cinco o seis horas que estaba allí, y quién sabe cuántas podrían llegar a ser.
Se acercaron a mí, quitaron la mordaza y me ofrecieron un un plato de comida y un vaso de agua, pero me negué.

Claudio- Come Paulita.
Paula- No quiero
Claudio- No seas caprichosa. Sabes que tenes que comer, aunque claro, vos nunca lo haces. O lo vomitas. Pero acá no tenes ningún baño cerca. Vas a comer igual. Porque si no… (Golpeo fuertemente el piso y cerré mis ojos del pánico que me invadió) Chau Paulita. (Y sentí que alguien que estaba detrás de mí, a quién no había notado, apoyo un arma en mi sien y yo asentí con mi cabeza) Vas a hacer lo que yo quiera, lo que yo te pida. ¿Entendiste? (Volví a asentir con mi cabeza, el arma se alejó de mí y le agradecí al cielo, porque creo que estaba a punto de desmayarme del miedo)
Paula- Estoy atada, no puedo comer.
Claudio- Lo sé, no soy pelotudo. Te voy a desatar, pero haces alguna boludes y ¡Chau Paulita! Y no creo que quieras dejar sola a tu mamá, ni a tu hermanita… ni a tu novio. ¿O sí? (Negué con mi cabeza) ¿Entonces vas a hacer lo que yo te pida, no? (Baje mi mirada) Contestame. (Me gritó y me pegó una cachetada)
Paula- Sí…

Comí con más asco que nunca en mi vida, y volvió a atarme y a amordazarme.
Paso toda la noche, más eterna que nunca. No deje de llorar un segundo, no podía dejar de pensar en ellos, en cómo estarían, qué pasaría, si sabían dónde estaba, ¿Qué le habían dicho a Valen?
Necesito que me saquen de acá. No sé cuánto tiempo voy a poder aguantar, no sé cuánto tiempo voy a poder controlarme. No sé en cuánto tiempo no me voy a morir, del susto, de la angustia.
Vi como la luna salió, como se escondió y como apareció el sol, por una pequeñísima ventana.
Pedí solo un deseo, salir viva de acá…

Era obvio que no había podido dormir ni medio segundo en toda aquella tenebrosa noche.
Todavía sigo sin poder creer que alguien es capaz de hacerle semejantes cosas a su propia hija, a su sangre. Pero claro, él no sabe lo que es eso, no sabe el significado de la palabra padre, ni de la palabra hija.

X- ¿No pensas dormir? Se te van a complicar los días….

Y yo no podía responderle…. Tenía una mordaza, que casi no me dejaba respirar. Me sentía ahogada, por dentro y por fuera. Sentía unas ganas incontrolables de gritar y pedir auxilio.
Sentía un miedo que me invadía cada recoveco de mi cuerpo, de mi ser. Un miedo que me tenía paralizada…

Claudio- Me contaron que no dormiste en toda la noche. (Dijo quitando violentamente la mordaza)
Paula- ¿Cómo pretendes que duerma?
Claudio- Cerrando los ojos, como cualquiera.
Paula- Es imposible estando secuestrada, por tu propio padre, amenazada de muerte.
Claudio- Te vas a tener que ir acostumbrando, no vas a poder vivir sin dormir.
Paula- ¿Vos te pensas que voy a estar mucho tiempo acá?
Claudio- Y sí…. Si no voy a pedir rescate, además, lo que menos tienen ustedes es guita.
Paula- No podes ser tan sínico. Pero te comunico de que estoy muy segura de que van hacer algo por mí.
Claudio- ¿Tan querida te sentís Paulita?
Paula- ¿Sabes lo que es eso?
Claudio- ¿Y qué me decís si te digo que yo vi a tu novio a los besos con otra?
Paula- Te digo que no te creo, porque confío ciegamente en él. Y en vos, claramente. No.
Claudio- Ilusa de vos… que no queres ver la realidad.
Paula- La única realidad que veo, es que sos una mierda. (Y volvió a pegarme, esta vez en mi panza, haciéndome retorcer del dolor)
Claudio- Volveme a decir algo así y te juro que no la contas. Y mirame cuando te hablo la puta que te parió… (Rio irónico) Nunca tan bien usada esa frase. (Y volvió a amordazarme) Acá me respetas, soy tu papá. ¿No?
Paula- Nunca lo fuiste. (Dije intentando hablar)
Claudio- Pero eso soy, o eso dice la biología.

Y se fue, al instante apareció uno de sus hombres con un arma blanca, una navaja… ¿Qué carajo iba a hacer? No soporto más esto.

X- ¿Te vas a portar bien, no pendeja? (Yo asentí con mi cabeza  y llorando, acción que era imposible de terminar hacía ya, creo, que 24 horas) Porque si no, mira que mi amiga… (Y rozo esa puta navaja por mi cuello) Puede hacer lo que yo quiera. (Y se fue, dejándome paralizada, sin reacción)

¿Cuánto tiempo más tenía que soportar este calvario? Porque creo que no lo puedo resistir…


Cuenta Pedro.
Hacía más de 24 horas que no sabía nada de mi novia, y estaba desesperado. Estaba seguro de que el hijo de puta del padre había hecho algo con ella. Eugenia lo sabía, y pensaba lo mismo que yo.
Hicimos la denuncia, no nos importó nada, sabíamos que Paula corría peligro, y en este momento ella es lo único que importa.
Por suerte, Euge pudo hablar con la mamá de la mejor amiga de Valen, y estaba en su casa…
Ya no sabíamos que hacer, esperábamos ese llamado por parte de la policía, que sabían algo de Paula.
Las horas no pasaban nunca, eran interminables. Ninguno de los dos había podido dormir un solo segundo aquella noche. No había dudas de que él había hecho algo.
Tenía miedo, pánico, terror de que le haga algo malo, de que la lastime… o hasta incluso, que la mate. Sé que es capaz, y el solo hecho de pensarlo o imaginarlo me hace llorar.
¡La necesito acá! Conmigo. Es la segunda vez que este hijo de puta me la saca, y juro que me la va a pagar. Porque ella lo es todo para mí, y sé perfectamente que sin ella no podría vivir.
Lo peor que me puede pasar es verla sufrir, y lo único que hace esta basura humana es eso, hacerla sufrir, hacerle mal, hacerla mierda.
Paula se merece ser feliz, se merece una oportunidad, la felicidad y la vida se la tienen que dar, se la tienen que regalar. Y yo sé que todo empieza con este hijo de puta lejos de ella, de su mamá,  y de su hermana.
Estaba acostado en su cama, abrazando su almohada, y sintiendo su perfume. Lo único que era capaz de tranquilizarme, al menos un poco.

¿Dónde estás mi amor? ¿Cómo estás? Te juro que te voy a encontrar, te lo juro, te lo prometo.

Mientras hacía esto, recibí una llamada, por parte de ella, pero que me cortó a los poquísimos segundos…

Corrí a la habitación de Euge y salimos para la comisaria, quizás podían rastrear la llamada…

Cuenta Paula

Salte con la silla varios metros hacia adelante, siendo lo más disimulada posible, y haciéndolo lentamente, cada varios minutos, hasta que por fin llegue a mi cartera, era de noche, de noche cerrada. La segunda noche que pasaba allí, nadie estaba conmigo o dormían, busque el numero de Pedro, al último que había llamado y lo llame, le corte al instante, pero quizás podían rastrear la llamada, y saber dónde estaba….



Capítulo 36



Me desperté en medio de aquella noche con esa maldita necesidad de vomitar, estaba amaneciendo y antes de que haya mucha luz corrí al baño. La puta madre, otra vez lo había hecho.
Seque mis lágrimas, lave mi boca y le deje una notita a Pepe… “Amor, me fui a caminar por la playa. Necesito estar un poco sola y pensar, no te preocupes, cualquier cosa tengo el celu”
La deje en la mesita de luz, me puse un short de jean, una remerita, un buzo, tome mi celular y salí.
Sentí la arena fría debajo de mis pies y de a poco una especie de paz comenzó a invadirme, camine hasta la orilla del mar que no estaba muy lejos, ya que aquel estaba crecido y comencé a caminar por la orilla, con el agua mojado mis pies. Respire hondo y el aire frío me invadió. El viento chocaba contra mi cara, y desacomodaba mi pelo.
Camine, camine y camine. Por más de una hora, ojala pudiese guardar la paz que sentía en algún frasquito y respirarla cuando la necesite.
El sol ya había asomado por el lado del mar y era lo más lindo que podía observar en el mundo.

Necesito cambiar, quiero hacerlo. Pero no sé cómo. Esa fue mi conclusión de tantas horas, de tantas vueltas a mis pensamientos. Quiero cambiar, quiero ser feliz.


Estaba sentada contra un medano, con mi espalda sobre él y abrazando mis rodillas, mirando el mar,  cuando sentí vibrar mi celular…


“Estás bien amor?”
“Sí, no te preocupes, en serio. Solo necesitaba estar sola un rato, ya estoy por volver”


Emprendí el camino de vuelta…


Pedro- (Se acercó a mí y me beso) Estás helada.
Paula- Había un poco de viento. (Dije riendo)
Pedro- ¿Estás bien?
Paula- Sí…
Pedro- ¿Segura?
Paula- Sí amor. De verdad. Solo tengo un poco de frío.
Pedro- ¿Queres que tomemos mate en la cama?
Paula- Dale.


Eran las nueve de la mañana y estábamos en la cama, tomando mates y charlando.

Pedro- Te noto rara Pau. ¿Estás bien?
Paula- Sí Pepe, solo que pensé demasiado, pero en serio, estoy bien.
Pedro- (Corrió la bandeja del mate, dejándola en el piso y se tiro sobre mí, besándome) Me preocupe…
Paula- Perdón, pero necesitaba salir y caminar un poco, estar tranquila. (Dije acariciando su pelo)
Pedro- Bueno, sí me das muchos besos ya está. (Yo sonreí y deposite besos en toda su cara, terminando en su boca) Te amo mucho. ¿Sabes?
Paula- Yo también te amo bonito. Y perdón por el planteo de anoche.
Pedro- Ya está, ya pasó. (Volvió a besarme) En serio. (Y comenzó a besar mi cuello)
Paula- Quiero tenerte así de cerquita todo el tiempo.
Pedro- Y acá me tenes. (Yo lo abracé por el cuello, acariciando su nuca) Y siempre me vas a tener. Siempre.
Paula- Te amo.
Pedro- Te amo… (Y yo comencé a quitar su remera, acariciando su espalda y unimos nuestros cuerpos en el acto de amor más puro)


Más tarde, me desperté y note que estaba durmiendo sobre su pecho desnudo. Sonreí y volví a apoyar mi cabeza, él dormía.
Me tape con una manta, ya que tenía frío, y volví a cerrar mis ojos mientras acariciaba su brazo.
Después de varios minutos, sentí que él beso mi frente y yo sonreí.

Paula- ¿Te desperté? Perdón.
Pedro- No me pidas perdón, no hay nada más lindo que despertarme y encontrarme con vos acá, y mimándome. (Bese su pecho)
Paula- Vos sos lo más lindo.
Pedro- (Me abrazo más fuerte) Vos… (Y nos besamos, para volver a recostarme sobre él)
Paula- No me sueltes nunca, por favor.
Pedro- Nunca, te lo juro. (Sonreí y bese su cuello. Sentí que me abrazo aún más fuerte. Nos quedamos un rato mimándonos y nos bañamos para almorzar y luego salir a caminar por el centro)


Merendamos en la playa, tomando mates y nos quedamos a mirar el atardecer. No puedo creer que sea tan romántico. No puedo creer lo que siento cada vez que estoy con él, que me besa, que me abraza, que me toca. Es algo que nunca creí sentir, que nunca creí que podía sentir, que nunca creí que existía.

Paula- Te juro que nunca imagine sentir algo así. Creí que el amor así, tan puro no existía, o que yo no iba a poder sentirlo nunca.
Pedro- (Sonrío) Te juro que yo tampoco mi amor, nunca me había entregado tanto a una mujer, y es hermoso esto que nos une, que estoy seguro que es más de amor, qué va más allá de todo, que forma parte del universo. (Sonreí y bese su mentón)
Paula- Y te juro que tampoco puedo creer que seas real. (Reímos) ¿Cuántos hombres quedan como vos en el mundo? Creo que están en peligro de extinción. (Volvimos a reír) En serio, sos increíble mi amor. (Dije y comenzamos a besarnos, revolcándonos en la arena. Lo que terminó en una guerra de cosquillas, y luego corriendo persiguiéndonos el uno al otro, muriendo de risa.
Mientras él abría la puerta de la casa, yo me colgué de él, a cocochito)
Pedro- Para un poco loca. (Yo reí y me baje) Me encanta verte tan contenta.
Paula- Vos me pones así. (Bese su nuca, ya que seguía detrás de él) En serio. Gracias. Vos me hiciste conocer otro modo de vida, y quiero empezar a cambiar. Lo necesito. (Dije a su oído y él solo me dio vuelta y me beso) ¡Te amo!
Pedro- Te amo hermosa.


Era lunes, de nuevo en la ciudad, luego de acompañar a Pepe al ensayo y confirmar nuestra participación en el concurso, volví a casa… Pero hubo algo que me impidió la llegada…
¡La puta madre! ¿Por qué de nuevo?


Claudio- Hola Paulita. (Yo no respondí, solo me dedique a seguir caminando, con mi mirada hacia el suelo) Respondeme hijita.
Paula- No vale la pena ni que gaste saliva en vos.
Claudio- ¿Y yo qué gaste un espermatozoide para qué hoy estés acá?
Paula- ¿Cómo podes ser tan mierda? (Dije ya con los ojos llenos de lágrimas) Te juro que no lo entiendo. ¿Cómo podes tener tanta mierda acumulada adentro tuyo?
Claudio- Yo no me siento así eh.
Paula- Me da asco tener tu sangre, repugnancia.
Claudio- Y a mí me da asco pensar que te traje al mundo, y sin embargo me la banco.


No podía creer cada palabra que me decía, me hacía mierda, eran como puñaladas al corazón, aunque me quiso matar, ¿De qué me sorprendo? Comencé a caminar, intentando alejarme de él, pero me siguió y me paro, tomándome del brazo.


Claudio- No te vas a poder ir a ningún lado, está la manzana rodeada.
Paula- ¿Qué carajo pretendes? (Grite muerta de miedo)
Claudio- Tenerte.
Paula- ¿Para qué?
Claudio- Para hacer sufrir a tu mamá.
Paula- Dejame ir, no ganas nada con todo esto.
Claudio- No, vos no te vas a ningún lado. (Me tomo del brazo, demasiado fuerte) Vos, te venis conmigo. Y no grites, porque mis hombres están todos armados, y no me temblaría la voz a la hora de dar una orden.
Paula- ¿A dónde mierda me llevas?
Claudio- Conmigo.


Nunca tuve tanto miedo en mi vida. ¿A dónde me llevaba? ¿Qué iba a hacer conmigo? ¿Me estaba secuestrando?

Me obligo a subir a un auto, tirándome en la parte trasera. Yo no podía dejar de llorar y ato mis manos.


Claudio- No intentes hacer nada, te lo digo por tu bien.
Paula- Nunca creí que podías llegar a tanto, pero me quisiste matar. Ya nada debería sorprenderme.


Arrancó el auto y yo tenía a mi lado a un hombre con un arma. Necesitaba salir corriendo, gritar, y lo único que podía hacer era llorar.


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Hola! odio la idea del secuestro y no sé por qué la escribí......